El río blanco jamás ha sido blanco.
El Río Blanco jamás ha sido blanco, ni cristalino ni de ninguna tonalidad que sugiera pureza. Viajo regularmente al valle Aconcagua desde el año 96 y el hecho de que en realidad lo tiñe un color verde cuproso siempre ha sido la primera observación, la más fácil y la que denota la paradoja. No hay […]