Algunos poemas del libro Carta de renuncia
Carta de renuncia
Por medio de la presente
me dirijo a quien le quede éste saco remendado
que viene siendo la poesía
Sincerándome
alzando la voz por quienes nunca
leerán esto:
Los despalabrados.
Los muertos de hambre.
Los sin sitio. Las de ningún lado.
Por medio de la presente, les hago saber que renuncio:
A morir ahogado con mis propias palabras
A quedarme sentado mientras vuelven a saquearnos
A ser el hombrecito de la casa
Al diccionario aquel –caduco desde hace varios siglos-
Renuncio a las fronteras donde nos venden por partes
A los muelles donde moriremos ahogados
A cargar sobre mi espalda la culpa de los culpables
A mis frustraciones y a las de mis antepasados
Renuncio a suicidarme bajo una luna de hierro
-los muertos no escriben poesía*, las muertas en una de esas-
Renuncio al silencio
…
Renuncio al silencio, benefactor de los injustos
de los pederastas
de los enfermos porque quieren
de la complicidad de los pobres
Renuncio
para no darle al sistema la satisfacción de echarme.
*
* *
*Poesía
Estructura formal de gritar en medio del matadero
para ver si alguien
-1 planta,
1 vaso de agua medio lleno,
1 niño hereje-
alcanza a escucharnos
y se guarda la duda
de saber si pudo haber hecho algo por nosotros.
*
* *
Busco entre los escombros de la poesía peruana
Tenemos asignados montones de cuerpos por recoger:
el mío/ el tuyo/ 1 continente perdido
Busco entre los escombros de la poesía peruana
tecleo buscando dentro de una red intangible
donde se enredan peces de ojos explotados en sangre
-meto la mano-
nombres de poetas perdidos a mitad de la carretera
nombres de poetas enterrados debajo de un poste de alumbrado
o un arbusto de margaritas
o siemprevivas o botellas de cocacola rellenas de orines
nombres de mujeres que decidieron formatear el sistema
ante la terrible certidumbre de recibir una bala en el pubis
o en las sienes o en la punta de la punta de la lengua
Tarde o temprano yo también caeré en el anzuelo
Pisaré la granada escondida entre la hierba sin cortar
Me explotará la mano derecha
-siempre abierta y atenta para recibir el saludo enemigo-
todo por culpa del cohete cebado que dejamos hace varias navidades
debajo de un auto abandonado a media cuadra
pero que sacamos del exilio
para ver si todavía sacaba chispas
Con mi mano de margarita sangrienta diré adiós
a este poema
que intenta ser un homenaje a la poesía perdida
entre los escombros de este sistema RA(E)quítico
-mañoso-dichoso-descomunal-sangriento-
Busco entre los escombros de la poesía peruana
y apenas encuentro fotocopias de cuerpos por recoger:
el mío
el tuyo
1 continente perdido.
*
* *
Fe de erratas
En México, durante la presidencia de Felipe Calderón (2006-2012) se llevó a cabo una “Guerra contra el narcotráfico” en la cual se estima que fueron asesinadas unas 120.000 personas aproximadamente, entre ellas: narcotraficantes, militares, policías y civiles (periodistas, defensores y defensoras de los derechos humanos y personas no identificadas, entre otras y otros que bien pudimos ser tú o yo).
2010.- Fuimos muerte,
sangre como aguacero,
quemaduras constantes,
yo apenas tenía 17 y lloraba cuando veía la carretera
desdibujarse a lo lejos,
no sabía darle cariño a 1 perro,
aún no sentía la humedad de otro cuerpo
desbarrancándose sobre el mío,
menos sabía yo de contrabando o de política o de gramática
–y sigo igual-,
sólo sé que se murieron tantos/tantas como se pudieron matar,
el presidente bebía 1 vaso de whisky en televisión abierta,
yo berreaba
y seguía sin saber en dónde podía enterrar mi niñez
con tantas fosas cavadas ya.
*
* *
Redención poética
Sálvame esta vez
Por lo poco –casi nada-
que aposté a tu nombre
De cometer mediocremente
cualquier pecado capital
De alborotar el lenguaje
sin 1 causa común
De mirar ansiosamente
la mar el precipicio
la llamarada incesante
-y no lanzarme-
De la desfachatez y el misterio
de engendrar palabras
1 tras otra y no detenerme
a contemplar el engaño
De intentar descifrar el código
de los irresponsables y los muertos
Sálvame ésta vez poeSÍa.