Ilustración: Daguerrotipo de Giraud de Prangey (intervenido)
Diálogos sobre una franja en el desierto

A las tres de la mañana los muertos se pasean.
– Tengo hambre de amor, pero no tengo lengua.
A las cuatro de la mañana salen perros brujos a buscar tus huesos.
– Bajo el desierto hay mentiras que explotan en la cara.
A las cinco de la mañana alguien piensa en ti.
– Por cada fotografia un silencio con nombres y apellidos
A las seis de la mañana ves una planicie siniestra.
-Te escriben y no entiendes, crece un ruido tumor cada vez que no hablas.

Un hospital se derrumba al final de la esperanza.
Migra al cielo un tótem de rabia polifónica girando
– Del mundo no reconozco nada,
solo un magnífico solar coronando la desgracia.
¿Cinturones, chaquetas, pantalones, botas?
Partes de una vaca para carnear nuestro silencio.
– La cinematografía de un país
debe ser pensada por guionistas profesionales,
no improvisar sus muertos para que nadie sepa sus nombres.
Por eso en la oficina de los secretos leen periódicos de otros países
buscando en traducciones algún rastro de certeza.
– Comprendes la verdad como una máquina de vapor.
Quemando el aroma para reconstruir el paisaje.
– Y luego, creyéndonse mejores personas,
califican nuestras huellas como un asunto burocrático.
Somos alguien más fotografiando entre la muerte,
no finjas dignidad porque vistes uniforme.

– ¿En la ciudad de Dios no está permitido hablar en voz alta?
Desde su fundación imaginaria en los olivos
hasta el movimiento oscuro de cañones trasatlánticos.
No es necesario proclamar un golpe de piedra al centro de los ojos
– Tampoco es necesario reunir cincuenta libros bajo un solo autor
ni decir que hay democracia en la eternidad de la sabiduría.
Jaque mate, murmuran los desconocidos
que parecen conocer nuestros pecados
y sus peores efectos con un mando a distancia.
– El acto de vencer contradice la armonía.
Revisando el campo de sangre después de los misiles,
pisas un montículo y empiezas a maldecirte por dentro.
Se mezcla tu mala suerte con el polvo del desierto en la punta del zapato.
– Mira bien cuando recorres tu proyecto de fronteras
¿aquello no es un brazo o el segmento de una pierna?
Lo que se pierde por amor
se encuentra en todas partes.
Muchos nombres otorgan la fe
para la misma muerte.

Si te piensas morir, hazlo ahora,
ya no tenemos recursos para tanta gente.
– Pero… ¿dónde está la gente?
Los dolores cambian según la economía.
– ¡Por favor, yo puedo solo!
Sigamos entonces.
-Crees que puedes cruzar el mar y abrir un desierto ajeno buscándonos como un tesoro, pero eso solo pasa en las películas o en ejercicios de dibujo técnico.
Cállate.
-Si te equivocaste, nos equivocamos todos
y aquí está el barco de nuestra desgracia
manteniéndonos a flote en un país que ya no existe.
Silencio
-En familia debemos imaginar la tierra, los campos
y los trabajos para que el desierto florezca.
Luego llegara el amor,
dice el coaching de la pólvora juntándonos escombros.