Caprices, Jacques Callot, 1617 (intervenida)
La hermandad de la rueda
Sendero de lirios, Ediciones Nuevenoventa, 2025
§
Todo es trayectoria
y desplazamiento,
instante y duración.
Ves la piedra y te preguntas
¿cómo hace
para aparentar
que no se mueve?
*
El individuo es necesario, sí,
pero no necesitamos héroes
menos mártires, solo queremos
que se siga adelante.
Y que no importe quien sea
el que se mueve sino
el movimiento en sí mismo.
El individuo es necesario, sí,
solo si mantiene el flujo.
*
En el estilo que quieras, pero avanza
no intentes evitarlo.
Incluso a la velocidad que te acomode,
no todos tienen por qué ir tan rápido,
solo evita detenerte.
*
Templos son el pavimento muy liso
o el camino de tierra bien compactada,
o huella más que reconocible entre la hierba,
o las ruedas que sean que permitan mayor velocidad,
menos roce y fricción en el desplazamiento.
Único templo es el movimiento en sí mismo,
con sus múltiples apariencias,
y cada cosa que lo facilite y acelere.
*
¡Anda, diles que vamos!
La única condición
es jamás detenerse.
O más bien,
no detenerse
mientras se pueda.
*
No hay punto de partida
ni meta para aquel
que está en movimiento.
*
Que se detenga ahora mismo
el que no se echó un principio al bolsillo
para seguir adelante.
Que se detenga, si es tan valiente,
aquel que no pasó por sobre alguien
que entorpecía su camino.
Que se detenga,
a ver cómo funcionan sus frenos,
quien no dejo tras de sí un peso
para ir más rápido.
*
Nadie puede quedar fuera de esta hermandad
que confunde con direccionado movimiento
este calor, que desde el principio
-desde que esperaba su chispa-
solo ha ido incrementándose.
*
Es uno el movimiento que empuja todo,
el que lleva por donde quiere,
su dirección siempre es la misma
y siempre que avanza es nueva.
*
Si no estoy consciente
de él, entonces
lo alcanzo.
Si olvido que me empuja,
realmente soy
desplazado.
Si avanzo hasta ignorar
por donde voy,
doy con su ruta.
Cuando creo que llego hasta él, se me escapa.
Cuando me sorprendo por ser el recorrido,
se acaba la sorpresa.
Cuando intento descubrir su dirección
solo afirmo estar perdido.
*
El movimiento que trasciende,
la rueda que conoce una sola dirección,
eres tú siempre nuevo tras cada paso
nunca el mismo aunque sostenido
en el ascenso hacia los maquis
viendo otra vez con otros ojos
los mismos aunque inéditos
dos volcanes en el horizonte.
El movimiento eres tú
cuando entiendes que los alcanzaste
que ellos dos también corren contigo,
pero desde mucho antes
y ¿hasta cuándo?
*
El movimiento es más amplio
de lo que muestra nuestro punto de vista,
a estas alturas es innegable
por eso hay quienes dicen
que transcurrir es ilusorio
que principio, desplazamiento y meta
al ser sucesivos se tornan simultáneos
y que así jamás cambian, que firme es la unicidad.
Pero cualquiera de los nuestros
está dispuesto a rebatirles,
encendiendo frente a ellos una pira
para encararlos después:
¿qué fue de esas ramas que ahora son ceniza?
¿qué será de uds. cuando sus cuerpos se corrompan?