"La torre". Carta de tarot italiana del siglo XVI. Fuente: Gallica
La torre arrodillada
La torre arrodillada
una sola piedra,
la sola, sola piedra,
barre la luz vacía
la misma lima de cantera,
soga relampagueante,
arrastra las aves,
entierra las nubes
los hombres que no imaginan
defenestran cometas
en cada surco del precipicio
las ventanas abismadas
englosan restos de gracia,
pálpitos de la verticalidad esteparia
por mi parte, tallo de plumas,
sostengo paneles
de transparencia
estoy imantado, supongo, por una danza aérea
una grieta en el surco,
arco solemne sobre una silueta telúrica
Y no obstante, hay algo de maravilloso en precipitarse
las cuestas enroscadas de los senderos
no aparentan profundidad alguna
(lilas ingrávidas)
son sombras acelerando,
todas, como un golpe
en un cuenco de latón
mi mentón y columna
se encajan como daga rubeda
en la claridad
/ efluvio calcáreo /
astillas de dardos lunares
en una cuna de palmas
la grava está salpicada de lumbre
y esta piedra tan sola,
sola toda,
germina en espigas óseas
*
* *
Delirio oro
tala en cara lívida, plenilunio
sin drama
la insistencia del ábside
caer en un paraje que retorna
en ruinas de pétreas arboledas, bailo
la nube del cerezo se abrasa;
el aire es un escarpelo que ríe
[la siembra de la tempestad, todo el frío]
latir noche
latir norte
retumbar
[la maquinación de lo emotivo
está en los dibujos de una serpiente]
viajo y recibo
un testamento abierto:
“nadie se salva”
brincan uñas encima
alguna vez miré al Sol:
todos los cuerpos conmutaban
el trote de un cielo de caballos
enciende mi inocencia
tantos rostros en los brazos del fuego
entre sordas revueltas
copos de silencio
s e d e s p l a z a n
m i s
s i g n o s
fondo de fieras,
dormir liviano
[esa penumbra sin señas]
mi sal adentro
miro sin regocijo
la última hoja:
el amanecer arde estático…
*
* *
Un ícono sin santo
inaudito centro
la circunferencia agotada
su área disuelta en un anillo extraviado
la didáctica de lo que está y lo que es,
envasa ojos
ocultamiento de la legibilidad,
el cincel crea certidumbre:
un no acontecer que posibilita
(está siendo, en la conciencia aligerada)
saludo consagrado en la altura del espacio,
templo de grietas remendadas con entraña mineral
la adoración de lo que pervive,
lo que fue, y seguirá siendo
aros y espigas, escuadras de pulso
satisfacción radiada en una concentración
de nombres, miradas y claves
aire de aire,
aire rojo escalonando lo invisible
mientras fogonea la nada
un minuto de asombro
en la contemplación dirigida
bloque asteroidal, mandrágora de magma:
la cuesta de la imaginación es la penumbra
*
* *
Asido en el sitio
lirio atrapado
en el mar
la terrible pasividad
de una ola
extensión de todo el vértigo
y el rumor de la impaciencia
estrujado, capullo de ortiga,
asido por el baile de una esfera
el cascajo cósmico
entre toda la tétrica claridad
[festejo sin tiempo
luz de brisa,
reverso del horizonte]
un suspiro en mis piernas desnudas,
una mano en mi pecho frágil
socorro físico, el placebo espiritual
para la renuencia a la calle
otra vez, torcido, paño enfurecido,
como una cintura de agujas animales
[centro]: la confrontación deseada
como la mirada, como la expectativa,
me entrego a un voto de violencia
| estupor, mis ojos no tienen párpados
¿qué es este acto de insumisión?
un código que se sigue, y se interpreta,
en el atrio de piedras llanas
en la oración de profundas vocales, decimos:
todo está aquí,
cuesta de ramas;
el cielo no es una ilusión
*
* *
Tantra y Ona
acostado yermo
sin soberanía
al alud árbol,
su sombra estirada sobre la superficie de mi abdomen
mío brillo, mío azar
sotavento, airar viñas
este impulso en mis manos
masticar brillantina
masticar un hilo de cáñamo
qué cede, qué entrega,
dorsos de mimbre
arrejuntar carnes
el hermoso título del desconcierto
quita-pone, inclinar cadenas
entre tierra y aire
simetría de una pulsión
aquende astro en los muslos
me maldicen, como una canica ardiendo
sin tensión | pisanervios
friso de ágata
[ caído ]
complementos
qué tan lejos es gemir dentro
aniquilación
cerezo de venas
ánimafuria, ánimagracia
acuerdo de un nido de hojas
sobre mi pectoral hinchado
la muerte me viene de la entraña
asta de araña con alas de oro
Aviñón fulgurante aquí en mi abdomen
el dios reducido entre los restos de espuma inerte
Kyoto resarcido, shunga
Orestes, Orestes, O r e s t e s
los libros hablan y el mundo no acaba, astorgano
mandala dulce, estrépito,
repetición en mis muslos sonrojados
retrocedo en la memoria de algo que nunca existió
[ soy la última lágrima en caer del cielo ]
*
* *
In-sopor
languidez torva,
entre ceñidas costuras
desconozco la muerte
paladar, gusto a hierro,
la hoguera pequeña
donde mi cubil se calienta
sospecho que la muerte es más bien
un rostro signando la posibilidad
el abrigo de tierra
me llama grieta,
me llama serpiente y humedad mínima
| sobre el fiero frío,
todo el aserrín del carbón encendido |
pirita,
sorbos de leche caliente,
estoy adornado de collares y tiaras
[el renunciante sentado
es la figura geométrica
donde el horizonte y la altura se aparean]
tuve un escorpión que drenó mi inocencia;
la cama no volvió a ser cama
y ahora rezo febril
para que mi cuerpo permanezca terso bajo ella
no puedo negarme a morir;
probablemente no desfallezca del todo
cuando mi silla se incline y brinque
en cada sombra y en cada destello
cuando el eco de mis manos
sea unas semillas que crepitan con el aire
[no seré yo quien duerma,
sino ustedes me estarán soñando]
el todo nosotros,
aguijón, asiento y fuego,
en un nido de hielo perpetuo
enjambre de lunas
cada partícula
es la sofisticación de un rostro numinoso
efímero todo: solo incendios y reflejos
*
* *
Primera persona (o de cómo desaparezco)
madre-tiento,
intratable mar vestigio,
mío-mío sur,
entrabe sombra, alta vigía
deriva de civilización
azur arbóreo, linfa y ámbar
(como estigma perdurable)
devorador de búsquedas aleatorias
postrado en loto
circuncidando la forma
de-vas-ta-ción
mandrágora chispa; antes que genio, a u r a
mío-mío norte,
padre-observación
signo astro, una cumbre de dientes
carne furtiva
la maleza divina entre forajidos
la sola repisa,
ansiedad y diagrama
(tal vez, quizás, ahí)
la sola pieza,
acunada entre el cenit y el nadir
borrasca, delimitación de la biología
sin infancia
sin juventud
sin vejez
precipitadamente mediodía
carátula de estampas,
lobera rebosante, mirlo y martillo
l ó b r e g o
tela cáustica: cada exhalación se detiene
timbre embistiendo; alabarda, manos y manos
menor rigor, lentitud de…
septentriones
australes
conciencia y energía
pomelo imperativo, súcubo y ángel
metonimia de la carne,
maíz transfigurado
(encarnación del hambre)
ingesta
toda mía-mía será tuya,
ohternura;
abriga la Luna, piedra roja…