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La vida en línea recta
27 de agosto 2025

La vida en línea recta

La Isla

Para Camilo Gonzales V.

Aunque el ángel de la guarda te llame
Y los aromos te silben por la noche
Cuando los glaciares se derriten
Y argos se muere en tus rodillas
Ni porque la lengua te pique en la oreja
Ni porque tu madre ría porque nunca tuvo aros
Ni porque en el segundo piso el poeta muerto escriba tu elegía
Habrás de lavar con gerundios tus heridas
Ni llorar lavandas en los sueños de sales
Ahí está la esquina en que no doblamos
La mano que no dimos
La boca que besamos tarde
El sermón dicho
Las amistades deshechas-
Y la cama sucia de pan
Y vino tinto.
Porque si se almuerza solo
Con una pistola en la mesa,
No se merece vivir en línea recta
Ni al abrigo de la montaña
Sino crucificado boca arriba.

*
* *

1ero de noviembre

Es mejor achuncharse
como un corcho huacho
y soñar en los dibujos sin sal
de los niños sin padres.
Porque cabe escuchar al orate
que en su arrebato de gallardía
mira cómo las olas se toman la molestia
de dejarnos sin luz.
Hay por supuesto un secreto
en ese silencio.
Escrito en esa lengua
que solo conoce la tumba
del cementerio que ya no visitamos.
La luna detrás de la cordillera nos consuela
en esta mañana sin rocío,
mientras uno que otro perro ciego,
ladra, y ya no por fidelidad a su dueño.

*
* *

[Sin título]

Te pedirán que entregues la carta cuando llueva
y la gata copule a cielo abierto.
El barro que baja del cerro se lleva por delante
lo siniestro y lo superfluo.
Tú y yo, en ese día que es de noche,
esperamos la llamada que no llega.
Jugamos con billetes falsos a un juego
de llamas que no queman.
Tocará dormir y soñar con otro final:
Ese en que la Virgen se va al cielo
y Lennon no alcanza a leer a Salinger.
Supe entonces de ese amigo que te besó.
Fue ese día de lluvia y neblina,
En que el mar se había recogido.
Tembló luego,
Y él te dijo al oído
que el que latía
era mi corazón.

*
* *

Velorio

Dulce en la cabeza de mis labios
la marquesa crepitaba
atroz en sus pasos incesantes.
Me confundía la tarde
con sus voces de pájaros funestos
y cuando corría para ahuyentarlos
terminaba buscando setas
después de la lluvia.
Aterida,
la liebre muerte
por la que lloró la niña
me indicaba dónde había sido
el velorio.
Ungido de púrpura
nos recibía el ocaso
con una copa en los labios.
Beberíamos hasta que dure
prometíamos,
y sus ojos amarillos nos decían
que el dolor es hermoso
como un grito por la tarde
cuando se han muerto
las estrellas.

*
* *

Aurora sin blanco cuando el vagón capitalino atraviesa Metz

Son el cortejo que me da la bienvenida
Esos árboles cuyo nombre no aprendí de niño.
Y esa fila de hojas resistentes cuyo rostro ignoro
Acaso sean las máscaras de quienes cargarán mi féretro
En el día en que la parva me lleve hacia ese otro río
Desde la ciudad sin mar cuyo rostro también ignoro.
Y en esta cruzada de ignorancia
Vamos perdiendo todo nuestro valor
Hasta desvalijarnos de ocre,
Dejando atrás los guantes y los abrigos
Hasta el desnudo y el gris de los huesos
Como esas palomas y ratas muertas de espalda
Que los ojos recogen con empatía
Cuando se camina ebrio por la mañana
Lustrándose los zapatos con la mirada.
Y así sin prisa llegamos a ese andén
Donde todos los que se bajan
Aspiran el gris sucio de las palomas
Que se fueron
Donde una catedral amarilla como este otoño
Se deshoja de pena
Entre migas sin feligreses y plegarias desatendidas.

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