«Si estás en serio en esto de escribir poesía, D.H. Lawrence es bacán»: Entrevista a Edward González y Pablo Saavedra
“Las algas marinas se mecen y se mecen y se arremolinan/ como si la oscilación fuese su forma de quietud;/ y si se azotan contra feroces rocas/ se deslizan sobre ellas como lo hacen las sombras, sin hacerse daño”. El poema abre el volumen de ecopoesía Cuando la fruta madura cae, publicado en 2024 por editorial ElOtroCuarto, antología del escritor modernista D.H. Lawrence. Edward González (La Habana, 1983) y Pablo Saavedra (Santiago, 1983) seleccionaron y tradujeron los textos. “La ecopoesía de Lawrence –dice González en el prólogo– presenta la flora y fauna en sus propios términos, sin valorarlas solo desde una perspectiva humana. Vuelve a lo que hace a un árbol, árbol, y a un colibrí, colibrí. No intenta hablar por los animales, las plantas y las frutas, sino que nos acerca a cómo ellos experimentarían el mundo y, a la vez, logra indagar en el misterio de no entender esa otra forma de vida no humana (el ‘yo’ del otro), presentando esa incomprensión de forma palpable y esclarecedora”. Yo no sabía que Lawrence era poeta. A mediados de 2025, supe de una presentación de un libro de poemas del británico, fui por curiosidad y se dio esta entrevista a Edward y Pablo. Además de ser profesores en la Pontificia Universidad Católica, han organizado actividades de poesía performativa y fundaron Poetas Anfibios. Conversamos sobre Cuando la fruta madura cae y nos terminamos arrancando con mucho. “Un cura virtuoso y no intrigante es una Providencia para el pueblo”, dijo Fleury.
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Mucho se ha hablado del D.H. Lawrence novelista. ¿Quién fue el D.H. Lawrence poeta?
Pablo: Partiré por una anécdota con una profesora amiga. Le digo ¿a ti te gusta Lawrence?, y dice no, no me gusta tanto, y yo voy y le digo no, pero los cuentos, la poesía, te va a gustar, y me dice es que sabes, él no me cae tan bien y está tan presente, todo tiene tanto D.H. Lawrence que no me interesa nada. Y yo sí, en verdad es eso un poco, yo creo que es una presencia súper fuerte, en toda su obra. Tú lo conoces como novelista por, probablemente, El amante de Lady Chatterley, pero él a lo que se dedicó toda su vida fue a la poesía. Toma como ejemplo de escritor a Thomas Hardy. Hardy era poeta y novelista. Yo diría que Lawrence pensó, tú vendes con las novelas y, de hecho, llegó a escribir estos libros de historia para niños para poder vivir, la historia de Inglaterra para niños. Más allá de que terminó haciendo las novelas que quería, la poesía era donde trabajabas tu verdadero arte. Él no esperaba vender la poesía. En sus novelas, Lawrence es como un profeta. Y esto tiene su parte buena y mala. La buena es el tono épico que les da, esta guerra entre los sexos y las combinaciones que se dan. Pero, por otra parte, le gusta estar predicando en medio de las novelas y te da su propia idea como si fuese la verdad, más desde un punto de vista religioso que de una manera filosófica, aspectos que saca de la novela del siglo XIX, de George Eliot, de Hardy, hasta que descubre a Whitman y empieza a conocer a muchos escritores norteamericanos. Ralla la papa con Whitman y su literatura cambia. Deja de interesarle la novela formal a lo Hardy, le atrae la novela como un vehículo para explorar nuevas formas de sexualidad, nuevas formas de relación con la naturaleza. Y ahí parte su colección de novelas que a mí me interesa: Sons and Lovers, The Rainbow, Women in Love. Fue su mejor período. Y la poesía, extrañamente, se mantiene muy fuerte en él, siempre una originalidad súper, súper fuerte, más allá de que obviamente está Whitman tremendamente presente, pero de una manera distinta que, por ejemplo, en Neruda, porque en Canto general aparece como una figura simbólica, ahí Neruda quiere posicionarse como el Whitman de Latinoamérica; en Lawrence, Whitman está presente con las metáforas. A Lawrence le gusta mucho el camino abierto, la figura de la madre, la noche, la figura femenina mezclada con la noche.
El verso libre también, que no es propio de la literatura inglesa de ese entonces.
Pablo: Claro, los primeros versos son rimados y después empieza a ir más al verso libre y largo. En su poesía va al encuentro y eso es muy whitmaniano, se mete en las cosas y esa es una parte importante, porque hay escritores que son de reflexión, Baudelaire se pone a reflexionar con un vaso de vino. Whitman y Lawrence saltan a la acción y quieren que sus poemas tú los sientas.
Edward: Todo el rato se está preguntando cosas. Te hace preguntas a ti. Yo cuando empecé a leerlo –porque yo no leí las novelas, solo poesía y un par de cuentos– me fascinó esa cosa de, por ejemplo, “Granada”: “¿Quién eres tú, quién es nadie para decirme que estoy equivocado?”. Esa confrontación con el lector, con él mismo, porque hay veces que yo pienso que la pregunta es para él. También en “La chara azul”: ¿por qué?, ¿por qué te burlas de mí? A lo mejor escribió los poemas sentado igual que nosotros, pero yo siempre me lo imagino escribiendo fuera, escribiendo en movimiento, sentado en la base de la montaña y empieza a escribir. Yo me imagino a Lawrence, como dice Pablo, dentro de la cosa. En todos los poemas él está ahí, está en el espacio donde describe lo que está pasando.
Pablo: En términos imaginativos, estás viendo la amplitud de la imaginación de Lawrence. Quizás en una novela ves más el enfoque y la potencia de la imaginación con respecto a un cierto tema. Extrañamente, es un escritor que escribió poesía, cuento, novela, ensayo. Lo único que escribió que no le salió bien fue teatro. Harold Bloom en El canon occidental tiene todo esto. ¿Que otro escritor tiene tanta variedad a ese nivel? En verdad es raro, la gente es buena en una cosa y no en la otra.
Lawrence se interna en la consciencia del objeto que explora. Dentro del mar, del árbol, del animal, o bien dialoga con ese animal. Establece una comunicación.
Pablo: Es la metáfora de explorar el camino abierto. En Mujeres enamoradas hay una parte donde discuten los dos personajes principales, Birkin y la Ursula, Birkin es Lawrence y la Ursula es Frieda1. Y el personaje de la Frieda va y le dice pero tú me amas y él le dice no, no es amor, esto va más allá del amor, lo que yo quiero es que haya una unión especial entre tú y yo en donde no tenga que existir ninguna barrera, y ella le dice pero eso se llama amor, y él no, porque no quiero el amor normal, porque no quiero un matrimonio, para mí el matrimonio es ir a encerrarse en pequeñas casas y cerrar el mundo de fuera. La lógica de Lawrence es que tú, cuando encuentras a alguien que amas, es porque estás preparado para mostrarte al mundo, para ir a enfrentar y lograr tus sueños, no para encerrarte.
Pound decía que “el poeta debe tener una curiosidad insaciable […] sin la cual no llegará a nada”.
Pablo: Por eso es que Lawrence trata de romper la lógica del elefante que te han presentado todo este rato, romper la lógica de las ballenas. Vamos más allá del significado establecido tradicionalmente. Apela a que una persona tiene que encontrar su propia relación con las cosas. Lawrence es bien especial, su uso de la metáfora no es sutil, al punto que llega a ser casi como oye, tú no sabes usar metáforas. The Rainbow a mí me parece horrible. La primera vez que la vi: The Rainbow, ¿cómo le puedes poner a una novela El arcoriris? ¡Qué vergüenza! ¡Ese fue mi primer encuentro con Lawrence! Y después de leerlo dije qué rico cómo me cambió la percepción, qué bonito equivocarse, que esta sea la recompensa. Él no quiere que tú leas más allá, pone símbolos demasiado obvios.
Edward: El símbolo puede morir y sigue lo que genera el símbolo.
Pablo: Están estos poemas de William Blake, Canciones de Inocencia y de Experiencia. Yo siempre pensaba, ¿por qué tomó esos dos términos? Y claro, para Blake hay algo bien importante: la inocencia. Te deja un espacio imaginativo más amplio, que después, cuando tienes experiencia, debes pelear para limpiarlo, y así retomar ese espacio imaginativo vasto.
Edward: Miró. Toda su vida fue eso, yo quiero volver a ser un niño. A los sesenta años empezó a pintar lo que uno ha visto de él. Se demoró cuarenta años para terminar en eso.
Pablo: La gente que alcanza buenos niveles poéticos, no es quien dice las palabras más difíciles, es quien llega al sentimiento y te pega. Esa idea me gusta mucho. Si te pega el combo o no. La poesía a mí me tiene que dejar para adentro. Cuando la gente te dice está súper bonito, mal, fallaste, cuando te dicen vas a ser el próximo Neruda, fallaste, cuando te dicen te sacaste un siete, fallaste, te tienen que decir: ¿cómo hiciste esto?, ¿cómo se te ocurrió? Para mí ese es el efecto estético. Todo buen arte te tiene que llevar a decir: ¡cómo chucha se le ocurrió esta huevá!
Me pasó con Cuando la fruta madura cae. En la medida que avanzaba la lectura, se me cruzaron los cables. Dije: ¿cómo llegó a esta amalgama de elementos? ¿Cómo perciben ustedes esta simultaneidad? Un poco anárquico o ecléctico Lawrence en su modo de utilizar la estética, pareciera no tener un estilo.
Edward: Un poco como lo que hacía Freud, que es una mezcla de observación, fluir del inconsciente, clínica, experimento, diálogo, terapia y también imaginación. Freud en realidad es un escritor que se podría haber ganado un premio de literatura. A lo mejor Lawrence va un poco por ahí, hay que indagar en lo que no entiendo totalmente, o en este enfrentamiento con el inconsciente, por eso hay múltiples voces en un poema. Quizás pasa también porque la naturaleza en sí, esta cosa de caso por caso, cada animal o cada entorno que está describiendo en ese momento, es diferente, entonces tienes que armar el poema en base a lo que está sucediendo. Si tú traes una técnica, entonces vas a estandarizar el fenómeno.
Vas a adecuar el fenómeno al formato o al mecanismo escritural y debería ser al revés.
Edward: Yo creo que es más como que voy escribiendo y va sucediendo, voy a escribir, voy a descansar y después seguir. Luego el proceso de edición. Lawrence editaba caleta. Botaba poemas, volver a empezar. Igualmente es una especie de coraje. Estar dispuesto a no saber qué vas a escribir cuando lo estás escribiendo. Y mira el elefante de una forma muy sutil. El elefante logra moverse por su alrededor, sin interrumpir, sin molestar. Entonces, tienes que tener el talento, la habilidad, la experiencia, la técnica para poder solamente escribir lo que sucede.
Tomando esto de la escritura in situ, pensé la poesía de Lawrence como una del registro, hay poemas situados. ¿Han imaginado estos textos como un diario poético de viaje?
Edward: Él habla de este peregrinaje salvaje también, por lo que le interesaba mucho esto de, si me muevo de un lugar a otro, el nuevo lugar tiene una nueva lógica. Entonces descubre esa lógica a través de la escritura. No es traer la lógica anterior. Es lo que aparece.
Pablo: Igual algo de la pregunta anterior, porque tú igual tienes razón, esto es bien extraño, no tiene un estilo tan fijo y ocupa diferentes voces. Ahora, la marca de estilo más importante que tiene, a lo menos en sus cuentos y novelas, es el hecho de que las epifanías son epifanías cuando los cuerpos se encuentran, cuando la gente se toca. Ahí las cosas cambian, dentro del cuento y de la vida. Es diferente cuando una persona a ti te toca o no. Imagínate un cuento tipo Lawrence, un alumno tuvo un profesor y durante catorce años nunca pasó nada, hasta que un día el profesor le tocó la cara. Eso cambiará la relación entre ellos. Eso es estilo Lawrence. De hecho, en alguna parte, Susan Sontag dice que desde D.H. Lawrence nadie ha tenido una voz original en inglés en términos de estilo. Para mí, Lawrence es mucho más presente que T.S. Eliot o James Joyce. Porque tiene lo que tú dijiste, es caótica su literatura. Para él, el lenguaje es muy funcional a lo que tú quieres lograr, al efecto del poema. Por eso de repente tendrá que romper un poco el lenguaje. De hecho, como tú lo viste en Cuando la fruta madura cae, el poema funciona mejor cuando delira, cuando pierde la formalidad y deja fluir su ser poético, ahí empieza la parte más imaginativa. De repente se vuelve loco y empieza a salir con muchas ideas. Todo eso unido por este estilo que es una fusión entre los primeros aspectos de Hardy, la poesía de Hardy –que nadie la conoce–, más Whitman y Percy B. Shelley, que es el súper poeta lírico en inglés. A Lawrence también le gusta mucho. Y Robert Louis Stevenson. Y es porque la narrativa de Lawrence tiene esa simplicidad de Stevenson, tipo La isla del tesoro. No quiere ser como Joyce. En Joyce lees un párrafo y tienes que darle diez vueltas para saber lo que está diciendo.
Edward: Hay una dirección clara y específica.
Y hablando de estilo en Cuando la fruta madura cae. Unos poemas que me parecieron particulares en términos de forma: “El lobo rojo” parece un cuento western.
Edward: Sí. Un diálogo todo el rato con él mismo, con su lobo interno y con el otro, el indio, esta tierra Occidental.
“Los ladrones de cerezas” me recordó a Tellier, con toques surrealistas. “Nísperos y frutos del serbal” es bien torcido en sus imágenes, ajeno al resto del resto del volumen, incluso cómico.
Pablo: Más allá de que haya cosas que uno podría llegar a decir que son chistosas, Lawrence no es un escritor que haga comedia. Sus textos son serios, proféticos, visionarios.
Edward: Pero igual es una comedia que brota.
Pablo: Puede haber comedia, pero tampoco es su objetivo. Hace una burla, pero todavía es una crítica. Yo creo que esto es porque está Whitman como presencia. El no humor en Lawrence viene también de Milton, que hace un poco lo mismo con el Génesis. Me voy a meter dentro del Génesis, cómo todos los buenos empiezan y eso es El Paraíso perdido. Y con el diablo lo mismo. Me meteré dentro de los personajes imaginarios que crearon. Lawrence dice haré lo mismo, pero se mete en los animales. Todo el humor que sale en El Paraíso perdido es accidental. Esa parte donde pisan a la serpiente no es para que tú te rías. Después de Milton va a venir Wordsworth. Y Shelley. Y Keats. Y todos estos poetas a la larga tomarán a Milton. En Shelley no tienes chistes. Wordsworth nunca te tiraría un chiste. En Keats todo es triste. De todos estos poetas románticos, el único chistoso era Lord Byron, el menos romántico de todos. ¿Por qué digo esto? Porque el humor se basa en la sutileza y a Lawrence le gusta poner las cosas directamente. Hay mucha gente como Virginia Woolf que pensaba que Lawrence en verdad era un escritor más o menos simplón, porque no tenía sutileza.
Debe haber sido tremendo lector. En “Picaflor” hay tintes prehistórico-especulativos y en “Luna nueva” pienso en poesía oriental.
Edward: Yo creo que, tomando tu palabra, era curiosidad, creo que esa curiosidad es una curiosidad hambrienta. Nunca estaba saciado. Por eso escribió tanto también. Quizás su vida personal, su debilidad física. Porque leía a Nietzsche, le gustaba, tenía todo un rollo con él. Y Nietzsche también era así, una persona débil físicamente, enfermo, después se volvió loco. Pero la potencia que tiene la escritura de Nietzsche. Tú piensas que esta persona es como Goethe. Un hombre inmenso, megafuerte, el Übermensch. Pero es un artista flaco. En Lawrence esta era su gran herramienta de cómo liberar esa hambre, todo lo que él estaba viviendo, todo lo que él estaba experimentando, esta ira que tenía contra Inglaterra o contra Europa.
Pablo: Edward se basa harto en el libro Studies in Classic American Literature. Es súper entretenido, ahí le sale más el humor, un humor pesado. Hay una parte donde comenta el diario de Franklin, porque Franklin tenía una lista de cosas para mejorar en su vida, no sé, por ejemplo, ayudar más a mis amigos, entonces le dijeron a Franklin que él no era muy humilde, y Franklin va y pone en el punto doce “ser humilde, como Jesús y Sócrates”, y Lawrence comenta ¡wow, qué humilde, los ejemplos! Y volviendo, hay una presencia súper escondida, pero bien fuerte en Lawrence y que recibe por Thomas Hardy, que son las hermanas Brontë. La guerra de los sexos de Lawrence es la guerra de los sexos de las hermanas Brontë, en especial de la Emily. Sus cuentos parecieran que fueran hijos directos de Cumbres Borrascosas, por el infierno sexual, que se lo copió a la Emily súper bien. En la poesía, es por medio de la lírica que tú vas a conocer a los animales, no por medio de la explicación, ni de la descripción, Lawrence te dice entra en el poema conmigo y veremos qué tanto te puedo quebrar la idea del lobo, qué tanto nos podemos salir de eso. Me gusta mucho porque lo quiebra con imágenes fuertes. El lobo, la tormenta. El mosquito vestido como este caballero inglés tipo Oscar Wilde. Los elefantes en el circo y los niños.
Edward: Esa parte es clave, la parte de los niños que no pueden con esto, es demasiado para ellos. También pasa con “Palimpsesto del ocaso”. Los niños abandonan su juego. O sea, algo pasa en este mundo que es demasiado para procesar. El juego del día, la luz. Y hace unos contrastes fuertes, por ejemplo, en “Ganarse la vida”. Describe esta ave, que hace todas estas cosas y las hace porque es ave. Nosotros en cambio absorbemos todo este universo y no hacemos nada, no entregamos nada.
Solo parasitamos.
Pablo: ¿Pero cachai? ¿Cuál es la parte sutil en eso? Tú no dices, ¿qué habrá querido decir? Él no quiere decir nada. En el poema “Snake” el poeta dice hay una culebra tomando agua antes que él, toma un palo, lo tira, la culebra se va y dice ¿qué derecho tengo yo? ¿Qué vas a interpretar de eso? ¿Que la culebra representa la humanidad? Si tú quieres leer, a lo Adán, que la culebra es el diablo, hazlo, pero, como decía Oscar Wilde, métete en la metáfora bajo tu propio riesgo. Yo creo que la literatura es así, lo de Kafka, el tipo se convierte en insecto, no es el capitalismo. Si tú piensas que el tipo no se convirtió en insecto, no entendiste cómo esto funciona. Lo bonito es que se transforma en insecto.
¿Por qué es importante traducir y traer a Chile, después de alrededor de cien años, la poesía de Lawrence?
Pablo: Una parte bonita de la traducción de poesía es que si el escritor o la escritora va más allá del lenguaje en su propia lengua, te va a incitar también a ti a hacer cosas nuevas en tu lengua. También traer voces que no se escuchen acá y que aporten.
Edward: La ecopoesía, por esa frescura que tiene que estar. Es bacán. El mundo está megamecanizado. Uno de los catalizadores de Lawrence fue la Primera Guerra Mundial. Ver esa máquina, la guerra como fábrica de muerte. Vamos para allá. En este momento está todo megacomputarizado, megadigitalizado. Este tipo de poesía te da esa oportunidad de escapar, de enfrentarte con un espacio, con una forma de ver las cosas, de interactuar con el mundo que es atemporal y fuera de la máquina. Si la gente quiere hablar de ecología en serio, ser más consciente sobre la naturaleza, tiene que leer este tipo de cosas, este tipo de poemas, donde de verdad te enfrentas con el mundo sin todo este adorno, todo este andamio organizado. Creo que es por ahí.
Pablo: Es una forma de arte bien especial, vale la pena traducirlo. No sé si las ideas son tan importantes para mí, obviamente me gustan, pero a alguien más se les ocurrirán, pero la forma como se muestra la idea, las imágenes que se ocupan, eso es más difícil de repetir, es más un temperamento. En ese sentido, él es una de las personalidades más distintivas del inglés. Es mi escritor favorito, sin que yo pueda negar que hay escritores mejores, Shakespeare, Emily Brontë. Pero de cualquier manera, sigue teniendo una voz súper original a nivel mundial, sigue siendo freak. En Inglaterra había escritores que no lo aguantaban. Cuando hablábamos fuera de la entrevista, tú dijiste el arte hay muchos engrupidos, a él le encantaba el arte, pero no era engrupido en ese sentido, sino con lo que el arte podía lograr, alcanzar nuevas formas de expresión, de comunicación, pero no como lo que pensabas, ya, hay que citar cinco escritores para, así, enterrarte porque yo sé más que tú. Los detectives salvajes serían demasiado literatos para Lawrence. Él quería una cosa que fuese más real. Un encuentro, una literatura que pudiese tomarla cualquier persona. De hecho, tú viste Un tranvía llamado deseo, es un poco el arte que Lawrence quería, súper complejo en términos artísticos, pero todos la vieron.
Edward: A mí me sirvió caleta leer a Lawrence. Si tú estás en serio en esto de escribir poesía, Lawrence es bacán.

1 Frieda Lawrence (1879-1956). Traductora y escritora alemana, esposa de D.H. Lawrence.