El bosquejo Wakefield – Carcaj.cl
El bosquejo Wakefield

Fotografía de Mathew Brady

26 de julio 2026

El bosquejo Wakefield

Sobre Wakefield, de Nathaniel Hawthorne. Ediciones Agente Naranja, Cuernavaca 2026.

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Leer la nueva edición de un cuento publicado hace casi dos siglos implica, además del placer, la posibilidad de escarbar en sus recepciones. Edgar Allan Poe, en una de las primeras lecturas de “Wakefield”, lo describe como “un bosquejo de poder singular”; Hermann Melville, por su parte, fue más allá y convirtió ese bosquejo en Bartleby. Tales escrituras son parte ya de un linaje sobre el cual Borges advirtió, pero, ¿qué podemos sacar de ahí? 

Con su lectura de “Wakefield”, Borges delinearía las ideas consecutivamente expuestas en “Kafka y sus precursores”; se podría aventurar incluso que ese ensayo decisivo, publicado en 1952 (Otras inquisiciones), fue motivado por la lectura del relato de Hawthorne. Sin embargo, Borges, el lector rastreador, hallará ahí suficiente material para también hablar como escritor, vale decir, desde un punto de vista formal. En su texto sobre la obra de Nathaniel Hawthorne, quizá el más extenso de cuantos escribió (igualmente incluido en Otras inquisiciones, producto de una conferencia dictada en 1949), al dar cuenta del linaje ya referido, de algún modo ⎯del modo Borges⎯ él mismo se inscribe ahí: primero, se decanta por el Hawthorne cuentista, en detrimento del novelista; después, apostando por el entramado retórico por sobre cualquier motivación ética en literatura, pondera en parábolas como la de “Wakefield” el valor de “esas fantasías puras que no buscan justificación o moralidad y que parecen no tener otro fondo que un oscuro terror”. Con su cuento y ciertos ejemplos extraídos de sus cuadernos de apuntes, Hawthorne trazaría entonces una especie de modelo que Borges ya había explorado y no dejaría de explorar en sus propias ficciones. Por lo demás, ¿no es acaso un comienzo típicamente borgeano el inicio de “Wakefield” al presentarse como una historia leída “en algún periódico o revista antiguos”?

En ese sentido, cuando Poe lo llamaba “bosquejo de poder singular”, le estaba confiriendo a “Wakefield” los atributos tanto de la condensación narrativa como el de la potencia interpretativa: el narrador del cuento es primero lector de un relato sin origen preciso, emanado del rumor de la ciudad. Quizá por situarse precisamente en Londres, del mismo Poe se ha emparentado “El hombre de la multitud” al cuento de Hawthorne; ambas, junto a las de Bartleby y Joseph K, son, o podrían ser, ficciones urbanas del destierro. Pero ⎯para insistir en el aspecto formal⎯ Poe escribirá también “El demonio de la perversidad”, texto cercano a “Wakefield” por el merodear perplejo de una narración que, a partir de un hecho aparentemente insólito, se abre paso a punta de especulaciones en torno a lo inexplicable. En “Wakefield”, narrado al modo de una reflexión en voz alta, el hecho se expone desde un principio para dar paso a las posibles interpretaciones y caminos narrativos alrededor de él; en el cuento de Poe, el descubrimiento final de la desesperada ubicación del narrador va anudado a su propia historia al modo de corroboración autodestructiva de una tesis. La narración de Hawthorne, una vez establecido el suceso puro, deambula retóricamente entre diferentes hipótesis, sin decidirse, en realidad, por ninguna; el bosquejo permite dejar en estado de irresolución ensayística el relato, y Wakefield, se nos dice, se mueve por intuiciones y nunca tiene certeza de lo que vendrá. 

Con traducción de Jorge Barrera e ilustraciones de Aranzazu (ambas, a su manera, nuevas interpretaciones del cuento), esta edición bilingüe de Wakefield es el segundo título de Ediciones Agente Naranja.

Martín Cinzano

(Guayaquil, 1977). Escribió el libro de crónicas Perdido, los poemarios Peatonal, Yo ya y los fragmentos de El piano de Waldstein, además de la nonononovela En pana. Coedita le revista cartonera PUF! en la colonia Obrera de la Ciudad de México.

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