El pasado en tres lecturas: tácticas de reapropiación – Carcaj.cl
El pasado en tres lecturas: tácticas de reapropiación

Foto: @pauloslachevsky

07 de agosto 2026

El pasado en tres lecturas: tácticas de reapropiación

El pasado puede ser uno de los materiales más valiosos para la literatura que se escribe hoy, sobre todo en tiempos en que aquello que se pensaba seguro vuelve a ser cuestionado. Hablamos del derecho sobre el cuerpo, de su uso como medio de protesta, de la relación con el trabajo y el lugar de cada una en el campo literario. A este vínculo con los acontecimientos que ya sucedieron no le llamaremos nostalgia, pues no expresa el anhelo de algo que ya no existe. Es mucho más que afectivo: podríamos llamarle revuelta, primero, como sinónimo de  alboroto, alteración y sedición. Segundo, en una connotación psíquica en la que, según Kristeva, la revuelta implica mirar hacia atrás, transformándose esta acción en una táctica de reapropiación del pasado y reactualización de la memoria.

“Quiero señalar que una de las funciones del arte literario es disputar la memoria”, señala Patricia Espinosa en uno de sus textos, al advertir sobre los peligros de una literatura insensible ante los problemas actuales. ¿Por qué escribir o leer sobre lo que ya pasó? Tres autoras plantean, a través de sus libros, interesantes modos de dialogar y repensar el pasado. En definitiva, tres maneras de interpelar lo culturalmente heredado.

Hacia una poética de dejarse afectar. No tengo que ganar. Mi verano con Diamela Eltit, Javiera Tapia Flores (Tusquets, 2026)

Javiera es periodista cultural, escritora y editora que registra en este libro un verano de conversaciones junto a Diamela Eltit. Lo que inicia como un proyecto de entrevistas se despliega luego como la historia de generaciones que se trenzan unidas por la escritura. El resultado es un texto híbrido que se desplaza entre la bitácora, la crónica y el ensayo, y que documenta no solo la mirada retrospectiva que Eltit tiene sobre su propio trabajo artístico-literario, sino además el modo en que sus libros permitieron a la periodista reconciliarse con las posibilidades lúdicas del lenguaje: “Su escritura es un terremoto” (22), señala; una jugarreta de significados que suele ser  un arma de doble filo en la ardua tarea de informar.

Las temáticas transitan por el poder, la memoria, el trabajo con las palabras, el Colectivo de Acciones de Arte, Las Yeguas del Apocalipsis, entre otros; sin embargo, el principio organizador  del libro parece encontrarse en la siguiente propuesta: escribir con alguien. “…yo le iba a explicar  por qué quería hacer un libro con ella. No sobre ella. El con es algo distinto: El con implica dejarse afectar” (14). Nos recuerda que la memoria histórica coexiste con la memoria personal y, sobre todo, con los afectos: dejarse alterar es retornar a la memoria de las palabras que un día se dijeron/escribieron para cuestionar el presente y rehacer la propia vida.

De duelo y trabajo. La siembra de cristal, Consuelo Durán Ferrer (Overol, 2026)

En el viaje del héroe, la búsqueda del padre es una etapa obligatoria, pero aquí el relato a su alrededor no tiene como propósito enaltecer la propia experiencia. Don Vicente Ferrer Vaccaro  fue un obrero de la industria del azúcar que dedicó más del 75% de su vida a Iansa. El libro recupera a través de la voz de su hija, Consuelo, la historia del hombre en un Chile industrial que parece de otro tiempo, cuando la identidad, la vida y la comunidad se construían en torno a la fábrica: “Trabajar en la Iansa era algo que hacían sus compañeros de curso” (76). Para Don Vicente fue, además de un empleo, el lugar para conocer a importantes compañeros de vida. La población Iansa, levantada en Chillán y en cada ciudad en que la empresa tenía sus plantas, constituye la metáfora de cómo la familia, la vida y el trabajo conviven en un delicado equilibrio. En este libro el duelo es doble, pues la pérdida del padre es también la pérdida de uno de los  últimos vestigios de ese Chile en desarrollo gracias al fomento de la industria que se sostuvo y se sostiene sobre las espaldas de quienes resistieron largas jornadas que incluyen turnos de noche y sacrificios familiares.

Mediante la crónica y el relato autobiográfico, Consuelo revive al obrero y no al colaborador, como suele llamarse en estos tiempos a quienes dedicamos más del 50% de nuestro diario vivir a aquello que nos da el salario. Somos los colaboradores del Chile neoliberal, brutalmente desarraigados de nuestra obra, habitantes de un país tan lejano como la imagen del padre que agitaba la mano desde la cúpula de la fábrica para despedir a su hija. Los rastros desaparecen tan velozmente como el tren Chillán – Santiago que sigue acelerando el ritmo.

Contra el cuerpo culturalmente construido. Escrituras en resistencia. Lecturas críticas de poesía de mujeres, Patricia Espinosa H. (Ediciones Libros del Cardo, 2026)

Si no se leen, si no se publican o si no se produce escritura crítica sobre ellas, se pierden. Así de simple. Ese es el destino que la académica y crítica literaria advierte para las escrituras de mujeres que quedan fuera del canon. El libro reúne lecturas críticas sobre veintiún poetas chilenas nacidas entre 1943 y 1987; corpus que se levanta sobre la siguiente premisa: “Todo texto de autoría de mujer, biológica o no biológica, que privilegie la emancipación es un texto contrahegemónico” (12). Desde allí, desarrolla un recorrido por estas escrituras exocanónicas, develando estrategias de desmontaje en un panorama literario hegemonizado por varones. Resistentes a las convenciones de sus contemporáneos, son escritoras comprometidas tanto literaria como políticamente. 

¿Cuáles son los estereotipos y roles que la literatura ha contribuido a perpetuar? ¿De qué manera un texto desarticula y rearticula estas representaciones? Las interrogantes se responden en este libro, señalando las posibilidades emancipatorias que emergen desde la poesía. Frente a su invisibilización, es bueno nombrarlas para devolverles el espacio que el campo cultural les ha concedido tan mezquinamente: Soledad Fariña, Carmen Berenguer, Eugenia Brito, Isabel Gómez, Isabel Larraín, Verónica Jiménez, Nadia Prado, Malú Urriola, Elizabeth Neira, Florencia Smiths, Carmen García, Paula Ilabaca, Natalia Molina, Ivonne Coñuecar, Marcela Saldaño, Gladys González, Victoria Ramírez, Priscilla Cajales, Ángela Barraza, Julieta Marchant y Daniela Catrileo.

Ya lo decía Malú Urriola: 

                                                     No son las palabras las salvajes
                                                     es el silencio, con sus miles de palabras innombrables.

 Volver hacia atrás constituye, en estos libros, una poética caracterizada por el acto de dejarse afectar por otras escrituras, reconstruir una memoria obrera amenazada por el olvido y nombrar a quienes han sido desplazadas del relato literario. La revuelta implica no solo volver a nombrar o volver a contar, sino alterar la estantería para disputar esa versión estática del pasado en la que tantas cosas quedaron sin decir. Implica cuestionar los valores, el lenguaje y la identidad. La lectura, entonces, no devuelve el pasado intacto: lo pone nuevamente en movimiento. Quizás por eso sea un buen lugar para volver a empezar.

Jocelyn Zavala

Profesora en la Universidad de Santiago de Chile, autora y asesora pedagógica. Publicó el libro “Margen de Error” con Editorial La Secta, donde desarrolla una escritura híbrida que se moviliza entre columna, autobiografía y ensayo. Actualmente escribe en medios digitales sobre las experiencias que emergen en el contacto con la literatura, reflexionando sobre los puntos de encuentro entre esta, la vida cotidiana y la sociedad actual.

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