Claudia Rodríguez: un legado vivo en su memoria – Carcaj.cl
Claudia Rodríguez: un legado vivo en su memoria

Fotografía de Claudia Rodríguez extraída de su perfil de facebook. Intervenida

08 de diciembre 2025

Claudia Rodríguez: un legado vivo en su memoria

Mariana Henríquez, en su prólogo para Ciencia ficción travesti (2023), define la ciencia ficción como una serie de especulaciones sobre el futuro. El universo imaginado por Claudia destaca la resistencia ambientada en un mundo paralelo o una realidad alternativa. En esta creación, las mujeres trans sobreviven sus diagnósticos gracias a médicos brasileños, vienen a ser rescatadas por hombres que las liberan del puterío, consiguen internet gratis por chiques no binaries que habitan calladites en el espacio, se permiten filosofar, soñar, recordar y brillar hasta desaparecer.

Escribir desde lo trans es escribir desde la rabia, desde la tristeza y las frustraciones del cuerpo. Aunque Claudia nos expone estos sentimientos en sus obras consagradas como el Manifiesto horrorista, en que expone la necesidad de alejarse urgentemente de la norma, especialmente desde la pobreza, en esta ocasión sus palabras aparecen como “una firmación, una vindicación, de los indiscutibles poderes que tiene cada persona de la comunidad travesti” (2023, p. 19). Claudia decide reinventar el cosmos, el cis-tema, el lenguaje a través de su escritura, dándonos un espacio para soñar y sumergirnos en estas bellas premoniciones del porvenir, escritas con su feroz pluma y delicadeza. 

Claudia entiende la violencia mejor que muchos de nosotres por su larga trayectoria. Realizando activismo desde siempre, apoyando a sus compañeras y luchando constantemente contra un mundo editorial hostil en que el espacio para sus obras solo podía surgir con la autogestión. Muy fiel a sí misma, se aleja de la publicación tradicional, compartiendo su literatura con el mundo a través de fanzines que hoy serán mucho más valiosos que cualquier edición profesional. 

Claudia, tal vez Chile no te merece, porque este es un país injusto que no publicó tus libros. Cuestionar el por qué tus historias vieron la luz con editoriales extranjeras es un pensamiento que jamás dejará de rondarme. E igual es contradictorio, porque uno igual está agradecido, porque si no fuera por ese trabajo no nos habríamos sumergido en las páginas de tu hermosa ciencia ficción travesti, que nos dio la posibilidad de añorar sucesos que rozan el realismo mágico, porque en tus propias palabras: “Lo que nos hace volar, repara” (2023, p. 29). 

Eras como una bruja, una chamana, como tu misma te catalogabas. Encontrabas magia en la palabra para educar, para entender que todes somos necesaries en el mundo. Quizás haya heridas que no han sanado o que nunca sanará, pero tu ficción repara estructuras que llevaban tiempo resquebrajadas. Probablemente sigan reparando. Por eso, hoy más que nunca, leerte es fundamental para entender ese pasado y esa deuda histórica pendiente de cobrar que queda tras nosotros. 

Mientras la memoria sea colectiva nunca te dejaremos morir, porque en tus palabras, en tu poesía, encontramos un futuro. 

Te leeremos por siempre querida Claudia y seguiremos soñando con una ciencia ficción travesti.


Obras publicadas:

Rodríguez, C. (2014). Manifiesto Horrorista. Santiago, Chile: Autopublicado en
formato fanzine.

Rodríguez, C. (2015). Enferma del alma. Santiago, Chile: Autopublicado en
formato fanzine.

Rodríguez, C. (2016). Dramas pobres. Santiago, Chile: Editorial del Intersticio.

Rodríguez, C. (2023). Ciencia ficción travesti. Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Argentina: Hekht.

Rodríguez, C. (2024). Cuerpos para odiar. Sevill, España: Editorial Barrett.

Dramas pobres y Cuerpos para odiar son autopublicados en 2013 y 2014 respectivamente y rescatados por editoriales en las fechas estimadas en la bibliografía.

Sam G. Sanzana

Sam G. Sanzana es licenciado en letras y literatura con título de profesor de educación media con mención en lenguaje. Le apasiona la literatura en todas sus formas, desde la poesía hasta el manga y siempre ha explorado su identidad en la lectura y la escritura. Sam es evidentemente queer, pero hay gente que no se da cuenta, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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