Las cinco heridas de crista - Libro de las horas
De la sangre y otras cosas
I
Sangra
la flor oculta en las simientes del rostro
sangra.
El corazón es un animal
rojo y despierto
y la sangre ya no quiso ocultarse
entonces subió como un credo una lágrima
que se aprendió el caminito
y se abrió por las fosas.
Yo he amado, madre, he amado
y mi cuerpo quiso escribirlo
con tinta de adentro.
Así aprendí que el amor
no siempre se grita, a veces
simplemente
sangra por la nariz.
II
Siento
como si fueras una miniatura
y estuvieras corriendo por mis vasos sanguíneos
buscando cosquillear el corazón
pero oye; he dejado de ponerme boca arriba
para que seas libre
y puedas salir del torrente
directo por mi nariz.
III
He dicho que la sangre se cansa
se agota de ser secreta
cuando transita desde el corazón
una suerte de sangre rebelde
pero que no es histérica
enardece los vasos y provoca taquicardia
culminando en un infarto
un grito agónico
una mueca oportuna
la mueca que ofrece la cara
al enterarse de que el alma
ha salido de su casa
igual como cuando creces y dejas la de tus padres
porque sí;
el cuerpo es blando y arrullador
pero egoísta.
IV
La mujer nunca fue un fenómeno de circo
ni un alienígena
ni un demonio
ni un hombre incompleto:
solo fue un agente libertario.