Taller – Gabriel Zanetti (2025) – Carcaj.cl
Taller – Gabriel Zanetti (2025)
13 de abril 2026

Taller – Gabriel Zanetti (2025)

Hará cosa de una semana o dos, con el expoeta José Miguel Corrales(!) –quien vive deprimido en Ottawa, Canadá, y está tan mal que dice que ya no lee sino que “estudia”– comentábamos acerca de las muletillas de los booktubers. De la inercia de este tipo de frases hechas, pues poco y nada aportan al momento de describir cualquier particularidad del título a tratar. Fue una conversación de pasillo, olvidé el asunto y volví a mi vida de detrimento mental.

Acabo de terminar Taller, novela debut en miniatura –81 páginas– del no debutante en librerías Gabriel Zanetti –Santiago, 1983, con varias publicaciones de poesía y crónica en diversas editoriales entre las que destacan Tácitas y el Fondo de Cultura Económica– y la conversación que tuve con Corrales(!) resonó de nuevo en mi cabeza. En particular con uno de los lugares comunes más habituales de los booktubers. A saber: “Este libro no es para cualquiera”. Decidí jugar y revisar Taller bajo esta perspectiva. Veamos. 

La historia: Alfredo Solar tiene cincuenta años y no ha podido superar la muerte de Rita, su amada. Por consejo de su psicólogo, a quien llama Chamán, ingresa a un taller literario, donde conoce a dos mujeres con las que establece distintos tipos de relación. Brotan por un lado la inseguridad y la culpa –Rita todavía habemus– y por otro lado la euforia. La literatura, su trabajo –es dueño de un negocio de enmarcados y espejos– y la terapia son los pilares de esta novela, por medio de estos se desenvuelve, constatando un período mínimo en la vida de Alfredo, meses, pero que no obstante podría resultar significativo en relación con su perspectiva de la visión del duelo y de Rita.

¿Es este libro para cualquiera? Para lectores a los que les gusten las novelas en las que pase demasiado, no, claramente. Si bien Taller es una novela ágil, de escritura vertiginosa, en la que cada capítulo representa una aventura, se trata de sucesos cotidianos, que muchos hemos vivido, de amores, vinos, complicaciones, cuestionamientos, llantos, ilusiones y desgracias, nada que ver acá los grandes periplos, todo es mínimo en cuanto a la historia que Taller relata. Incluso en su locación: sucede estrictamente en Ñuñoa. Una microhistoria de tomo y lomo. Siguiendo la misma línea de análisis, Taller tampoco es para aquellos que exijan demasiada evolución de los personajes o cambios drásticos. Mucho menos aprendizaje. En ese sentido, Taller sigue la línea existencialista.

Tampoco es un libro para los que buscan identificarse con las minorías feministas y LGTBIQ+. Narrada en primera persona singular, la voz de Alfredo Solar se posiciona fuerte y es todo lo contrario a lo que estos grupos anhelan encontrar. De hecho, Solar podría posicionarse como un villano, en especial por ciertas frases o construcciones de escenario que el protagonista de Taller posiciona como graciosas o chispeantes en momentos de distención narrativa y que los colectivos feministas y LGTBIQ+ condenarían bajo la etiqueta de “machito heteronormado opresor”. De muestra, tres botones: 1) “El chamán me recomendó escribir y tomar un taller literario. Le hice caso: me inscribí en el de Clarisa Negrete, sobre todo porque la encontré bonita y me puedo ir caminando al lugar donde dicta las clases, es decir, su casa”, 2) “Antes de seguir hablando la besé, nos fuimos a la cama y tiramos como animales” y 3) “El negocio va mejor desde que Andrea trabaja conmigo. Estoy seguro que hay tipos que van solo a verla a ella. Anda enojada y coqueta, terminó con el novio, lo pilló con otro tipo”.

Mucho menos es una novela para quienes no son afines a la literatura. Taller es extremadamente literaria, muy de nicho, con intervenciones estrictamente tallerísticas al final de sus capítulos. Me refiero a que concluyen con los ejercicios dados en el taller que hace Alfredo, así como también con fragmentos de las lecturas que este realiza gracias al taller o en paralelo al mismo y por su cuenta. Autores como Faulkner, Camus, Hemingway. Simultáneamente, varios episodios versan sobre letras, por ejemplo: “En literatura se ha usado contar la gran historia que se narra también por pasajes en situaciones más breves. Imagina, por ejemplo, la historia de un boxeador, cuyo fin máximo es derrotar al mejor y transformarse en campeón del mundo. Es un ejemplo que se me ocurre. Ya. Este mismo boxeador tiene un hijo, y en medio de la novela se relata cómo él logra matricular a su hijo en un colegio de excelencia, pese a que no lo había permitido, lo logra por esfuerzo y persistencia. ¿Entiendes? Es la misma historia pero en pequeño, un fractal, es uno de los tantos recursos para representar, grábate esa palabra: re-pre-sen-tar”.

Ahora bien, situémonos en la vereda opuesta y pensemos: ¿para quienes sí es Taller?

Zanetti despliega una diversa posibilidad de lecturas. De hecho, Taller invita a ser releída y su brevedad lo permite sin temor alguno. Lo mismo que su aparente cristalinidad, para utilizar un término aparecido en la novela. Pero acaso la que más importancia cobra es la perspectiva que adopta respecto de los talleres literarios en Santiago. A Alfredo Solar la literatura le vuelve a caer en la vida –escribió cuando joven– por una recomendación terapéutica: busca resolver sus problemas. Es decir, la pulsión escritural no tiene nada que ver con la estética ni con el arte, sino con enderezar la vida. Su función es utilitaria. De ahí que el tratamiento del taller literario que Zanetti configura sea desde la perspectiva del humor y la parodia. Clarisa Negrete manda hacer ejercicios con “disparadores” que ella define como “frases inspiradoras” y que finalmente no son más que clichés del tipo “Es domingo, llueve y estoy solo”. O el erótico “Vestirse a oscuras”. O el onírico “Un sueño mientras ocurre”, etcétera. Además, buena parte de las sesiones son con alcohol desatado, lo que deriva en sesiones que más que talleres de aprendizaje, se vuelven juntas de carrete y fetiche. Todo lo naive que podemos buscar en los talleres literarios de la capital, se encuentra en este libro. Una obra bastante bien acabada cuando la analizamos desde este foco particular.

En Correr el tupido velo, Pilar Donoso escribe: “Para festejar la salida de El obsceno pájaro de la noche, los Neruda dieron un gran cóctel, en el que agasajaban también al Coro de la Universidad de Chile, presente por esos días en París. Todos los asistentes esa noche escucharon muy atentos las canciones chilenas que removieron las nostalgias de la patria. El menú combinaba magistralmente, como Pablo Neruda solía hacer: una ligera sopa francesa, luego empanadas y humitas, acompañadas de vinos y licores”. Y en el párrafo siguiente, rememora una fiesta que el poeta dio en La Chascona el 62, en la que asistieron Carpentier, Carlos Fuentes, Roa Bastos, Guayasamín, Linus Pauling, Jorge Edwards, Miguel Serrano, entre otros. En Taller pasa algo parecido, claro que espejeado, su contraparte. Es lo que describe Pilar Donoso, pero en detritus, su decadencia absoluta. Si te interesan los personajes que no se avergüenzan por nada y que les da lo mismo volver a aparecerse o no, este libro bien puede ser para ti. Cuatro Jumbitos.

Un comentario en "Taller – Gabriel Zanetti (2025)"

  • Pablo abril 14, 2026

    Se nota que narró su propia vida

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