Foto: @nicolasslachevsky
Anatomía de una viudez / y otros poemas
Anatomía de una viudez
Y otro crimen más en este pueblo de mierda
los hombres roban la calma
y las viejas las plantas de la plaza
y las rosas blancas de la esquina
andan las pobres pasadas a cigarro
en las máquinas tragamonedas
atando problemas con alambres
lucecitas de serotonina
quizás ese sea el costo de conocer la fórmula secreta
eso y que tu marido aparezca muerto en un canal
Y los detectives a quién podrían interrogar
los pinos andan robando nitrógeno
a las ratas las miramos sobre el hombro
y les dejamos encintados regalos
en ciertos rincones de la casa
a las palomas las arponea el peuco
a vista de todos en el centro
mientras comen maní confitado, conspiran
y vigilan de cerca el movimiento de las faldas
Quedará sin resolver
repetía alguien hoy en la radio
pero cortaron su canción
a la mitad para ir a comerciales
al igual que al marido de la tía
quien tan solo era un regalón más del Teletrak
y es que, no había nada más que hacer
en esta desteñida idea de pueblo
donde las casas son pálidas y las manitos de gato
se rindieron y hoy hay radieres
donde antes había juguetes en el pasto
En verano el sol se ensañaba con todos
y en invierno era el viento
quien tenía su turno para masticarnos el rostro
Pero la muerte es solo estadística de fin de año
al igual que las metas no alcanzadas
los fracasos amorosos
atropellados y asesinados
así que lo único que nos queda
es que la tía se volvió loca
y nunca más se tiñó de rubio las canas
ni compró zapatos nuevos
pide monedas en el centro
Imposible pasar junto a ella
y hacerse el hueón con cien pesos
Los más altruistas le darán un cigarro
frugelés o un tinto de cartón
Gris de la corona a las rodillas
nunca más se cambió el buzo ni el polerón
ni sus botas vaqueras negras
las cuales junto a sus ojos pardos y cabello acenizado
componen a un ser
que es parte de la pajarería del pueblo
Todos llevamos el luto de distintas maneras
y su boca nunca más moldeó palabras en español
solo se comunica
con miradas bien abiertas y
silbidos melancólicos carentes de potencia
y es que perdió a su marido
y un felino le comió la lengua
pero se ganó
el aprecio de nosotros
aerodinamismo
y el sutil nombre de la Viudita.
*
* *
Pasión y muerte del Pichi Juan
Todos te odian a muerte, Pichi Juan
si te pillaran por la calle, te sacarían la chucha
incluso yo estuve dispuesto a hacerlo
pero los golpes en la vida
me enseñaron a entender
que fueron palabras fluorescentes las que
aparecieron iluminadas y coloridas
frente a tus ojos ese día
que te ofreciste a ejecutar aquella faena
Al igual que tú, también me fascina
el aroma de la bencina,
la fricción entre el índice y el pulgar
al encender un fósforo
el crepitar escandaloso de la madera
la siempre cambiante forma de las lenguas
pero el vino perderá todo dulzor en la tuya
y ya sabrás lo que les pasa
a los niños que juegan con fuego.
*
* *
Lleulleu
Por supuesto que le hubiera dicho
las mismas palabras que te acabo de decir
y con el mismo tono y el mismo fondo
aunque ella vio otras cosas, otros árboles, por ejemplo
los cerros aún no tenían ese olor a aromatizante de auto
como el azul que tenemos que cambiar
La laguna, me imagino, que siempre fue igual
un gato en duermevela bien hundido en la cama
absorbiendo lo que sea atraviese la ventana
Pero los árboles ya no pueden sostener el peso que los agobia
y es que ellos, a pesar de acidificar y desnutrir la tierra
heredaron la memoria del paisaje
que fue escenario de una tragedia
No te vayas a meter en lo profundo
te quiero cerca de la orilla
lleva el flotador turquesa
está en la camioneta, hija.
*
* *
Lleulleu II
Más allá de un frotar de juncos
sinuosa, ya me había alejado de ellos
flotaba con el rostro al sol de marzo
dándole la espalda al mundo
que bordeo pero es demasiada provocación
la tarde se empequeñece
y es tragada por la noche
mi primera sin estrellas ni planetas
iluminada por pequeños peces
que, en ciertos ángulos, reflejan la poca luz
que se atrevió a descender junto a mí
Quizás, las corrientes me encauzaron hacia el río
que desagua el lago en el mar
indeciso, se da vueltas entre los cerros
se acobarda mientras mi cabello se enreda con las algas
y flojamente sepultada en el fondo
siento piedras y gravilla
navegando sobre mis mejillas
yendo hacia lugares a los que ya no puedo ir
Las bocas de la zona cuentan que escuchan mi boca
brotar rústicas canciones más allá de la orilla
en el paisaje que se reescribe
con la violencia de mis raíces
respirando esta nueva oscuridad líquida.
*
* *
Descaminos de la noche
Un tucúquere inaugura nuestra noche
picoteando unos huesos con cuero
sobre el capó de un auto enzarzado
en lo que solía llamarse camino
En esos cerros se hacen pactos con el diablo
ahí mataron a un joven, en el 2022
Mejor lugar al que arrancarse no había
y te buscaba con la linterna del teléfono
y la esperanza de un deus ex machina
de que corriendo chocaras contra mí
pero deambulabas por el bosque
con una herida del porte de una palabra
a través del trizado cielo de las ramas
una luna hambrienta
nos observa con voyerismo
Alguien estaba cosiendo ropa
en la comodidad de su silla
pues daba vueltas entre los árboles
como su aguja entre las telas
hasta que me desaceleré al igual que ese auto
empuñado por las moras
y es que voladas las horas
el bosque se inunda con neblina
ninguno de los dos sabe nadar
y al igual que yo
sientes las gotas desbandarse en tu rostro
mientras caminas entre figuras arboriformes
que emergen el segundo antes de golpearte
si es que avanzas demasiado rápido
Lo sé, porque di un paso demasiado largo
y una rama me dejó medio ciego
Quería meter mis manos
y rasgar la cortina del misterio
el cortinaje de maitenes que nos velan
y decirte qué hierbas repelen los demonios
cuáles el mal de ojo
y qué otras calman los nervios
pero bajo nosotros los minerales se comprimían
y en estos cerros, más de un hombre observa
la maleza crecer desde abajo
y espero que te aceche la somnifobia
tanto como a mí
ya que de puro pensar en tu rostro
descansando en las hierbas de un sepulcro
recuerdo cómo el bosque
nos vomita bromas con cada mirada
y en el sueño que tuve de esa flecha
enterrada a los pies de un canelo
siendo expulsada por sus raíces
El cuervo de pantano me miraba de reojo
entre fechorías
pero el estrujón de pecho lo recibí
al escuchar a un concón
en el destierro de la tercera hora del nuevo día
me hipnotizaba posado en un peumo
vacilando sobre qué hacer conmigo
Movimientos amenazantes
escalaron por la periferia de mi ojo
los sombríos ramajes desdibujan el cielo
en los ambiguos descaminos de la noche.