La monstruosidad en la literatura femenina: Adrienne Rich y una redención del pasado oprimido – Carcaj.cl
La monstruosidad en la literatura femenina: Adrienne Rich y una redención del pasado oprimido

Ilustración: "The Lances of Lynwood", por C. M. Yonge

04 de septiembre 2026

La monstruosidad en la literatura femenina: Adrienne Rich y una redención del pasado oprimido

A woman in the shape of a monster
a monster in the shape of a woman
the skies are full of them

A. Rich.

La abierta guerra de clases

Las luchas del presente redimen a los vencidos del pasado. Eso es lo que plantea Walter Benjamin en su segunda tesis soen su segunda tesis sobre el concepto de la historiabre el concepto de la historia, y así propone una concepción del tiempo que no es lineal sino más bien abierta: las víctimas del pasado encuentran su redención en la realización de los objetivos por los cuales lucharon. En otras palabras, la historia está abierta para las y los revolucionarios y cada intento emancipatorio, por pequeño que sea o haya sido, encontrará su redención una vez ganada la guerra de clases por la que miles han batallado en el pasado.

¿Y la guerra de los sexos?

Durante los años ochenta las tesis de Benjamin comenzaron a ser centrales en los estudios de historiografía marxista y se incorporaron al análisis de procesos revolucionarios tanto en Europa como en América Latina. Las tesis de Benjamin se utilizaron para pensar episodios históricos y fenómenos sociales como las dictaduras militares, el colonialismo y los genocidios. Michael Löwy lo retrata así:

“Los vencidos de junio de 1848 -para mencionar un ejemplo muy presente en el Das Passaenwerk (pero también en la obra histórica de Marx) no sólo esperan de nosotros la rememoración de su sufrimiento sino la reparación de las injusticias pasadas y la realización de su utopía social”1

Pero cuando pensamos en esta aplicación más bien clásica de la tesis, inmediatamente asociamos a los vencidos del pasado con obreros y dirigentes sociales acribillados en las plazas públicas durante revueltas del hambre. Y de manera casi automática pensamos en grupos conformados mayoritariamente por hombres.

La huelga mortal

Morir de inanición, exponerse a las inclemencias del clima para enfermarse, mutismo voluntario. Estas son solo algunas de las formas en que las mujeres han luchado “como un animal salvaje que ha caído en una trampa y prefiere perder una pata a quedarse atrapado hasta la muerte”. Jane Eyre, la protagonista de la aclamada homónima novela de Charlotte Brontë, prefiere abandonar Thornfield y al señor Rochester sin un penique y lanzarse a vagar por un pueblo antes que casarse con un hombre que la veía como un ser etéreo y que le había mentido:

Me empiezan a abandonar las fuerzas —me confesé a mí misma—. Me doy cuenta de que no podré llegar mucho más allá. ¿Tendré que padecer otra noche al raso, con el suelo empapado por fría almohada, mientras la lluvia sigue cayendo? Me temo que no habrá otro remedio, ¿quién me va a abrir sus puertas? Pero me espanta, me muero de hambre, estoy helada y desfallecida, sumida en el abatimiento y la desesperanza.”

Por otro lado, Cathy, la heroína -o antiheroína- de Emily Brontë en Cumbres Borrascosas, se entrega en más de una ocasión a la suicida huelga corporal. Primero, tras la desaparición de Heathcliff, Cathy se expone a la lluvia y las tormentas para esperarlo por horas. Luego, en su discusión con Edgar Linton cuando éste le exige escoger entre él o Heathcliff: “Allí estaba, tendida, dándose con la cabeza contra el brazo del sofá y rechinando los dientes, como si quisiera hacerlos astillas”, relata Nelly. “Ella estaba decidida, antes de que él viniera, a dar el espectáculo de un ataque de locura”. Y sus días finales también los provoca ella misma, dejando de comer para terminar enfermándose (aquí puede establecerse una metáfora entre embarazo y muerte en las mujeres, quizás la única forma de soportarlo siendo dar a luz el hijo del hombre amado, pero Cathy llevaba en su vientre al hijo de Edgar)2.

Frankenstein o el moderno patriarcado

Mary Shelley, reescribió El paraíso perdido de John Milton para convertirlo en un espejo más preciso de la experiencia femenina. Al reescribir el mito fundador patriarcal Shelley dió lugar al monstruo más famoso de la historia: uno que encarna a Satanás, Adán y a la propia Eva. Tal como lo señalan Gilbert y Gubar, la alternativa que elige la autora de Frankenstein es “tomar el mito de la cultura masculina de El paraíso perdido en todo su valor —en sus propios términos, incluidas todas las analogías y paralelismos que supone— y reescribirlo para aclarar su significado.”Así, hace carne el verdadero cuento de terror de las mujeres, caídas de un paraíso de arte y autonomía a un infierno de dependencia y sexismo. Rich dirá que“En la cultura patriarcal, la poesía de una mujer sobre su relación con su demonio —su propio poder creador activo— ha adoptado el lenguaje del amor heterosexual o de la teología patriarcal”3. Pero este monstruo encarna la rabia de un poder creativo cercenado, que ya no cabe ni en las historias de amor de pareja ni de amor a dios.

Silencio agencial

El silencio selectivo es otra de las formas históricas que han encontrado las mujeres como ofensiva (no solo defensiva) contra el patriarcado. Un silencio autoimpuesto que decide con quien no dialogar, o simplemente no dialogar jamás. Desde el famoso silencio de Penélope en la Odisea, el de Cordelia en Rey Lear (aunque ambas fueron obras escritas por hombres) y el famoso retiro silencioso de Emily Dickinson representan ejemplos de la agencialidad a modo de estrategia calculada en esta decisión. La propia Rich le dedica un poema: “Estoy en peligro – Señor: el silencio como ocupación, / elegiste establecerlo, al fin, / en tus propios términos”.

Redención genealógica

Sostengo que la tarea de recuperar nuestra genealogía del monstruo a través de la literatura es un acto reparador y reivindicativo de las luchas de las mujeres del pasado. Rich dirá que “El instante en que un sentimiento entra en el cuerpo / es político. Este contacto es político” (“Gazales tristes”). La huelga corporal y su impetuosidad se traspasa de generación en generación. El reconocimiento y la manifestación expresiva del monstruo creador que cada mujer lleva dentro encontrará su redención una vez desmantelados los pilares del ojo viril. Tal como señala Rich: “Galaxias de mujeres, ahí / haciendo penitencia por impetuosas / costillas heladas / en esos espacios de la mente”. Solo hace falta mover algunas nubes: aparecerá la poesía como puente que desdibuja las fronteras entre pasado, presente y futuro.


BIBLIOGRAFÍA

Bronte, Emily. Cumbres borrascosas.

Bronte, Charlotte. Jane Eyre.

Sandra M. Gilbert & Susan Gubar. La loca del desván.

Masin, Claudia. Curar y ser curados. Poesía y reparación.

Löwy, Michael. Walter Benjamin: aviso de incendio. Una lectura de las tesis “Sobre el concepto de historia”. Fondo de Cultura económica.

Shelley, Mary. Frankenstein.

Rich, Adrienne. Ensayos esenciales.

Rich, Adrienne. Galaxias de mujeres.

Notas

1 Löwy, Michael. Walter Benjamin: aviso de incendio. Una lectura de las tesis “Sobre el concepto de historia”. Fondo de Cultura económica.

2 Cabe agregar que, al igual que la ansiosa creadora de Frankenstein, las autoras de Cumbres Borrascosas, Jane Eyre y The Tenant of Wildfell Hall perdieron a su madre cuando eran muy jóvenes.

3 Rich, Adrienne. Ensayos esenciales, “El vesubio en casa, la potencia de Emily Dickinson” (1975).

Renata Juica Villamán

(Santiago, Chile, 1993). Hija de Vania Juica, nieta de Marta Rocco y Mario Juica, detenido desaparecido. Abogada de la Universidad de Chile.

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