Tecnocracia: poemas de nostalgia ante el fascismo tecnológico – Carcaj.cl
Tecnocracia: poemas de nostalgia ante el fascismo tecnológico
26 de julio 2026

Tecnocracia: poemas de nostalgia ante el fascismo tecnológico

La inteligencia artificial, el fascismo tecnológico, la sobreproducción y la  contaminación han sido la musa de múltiples poemas en la era reciente. Me sumo a  esta denuncia con algunos poemas obviamente deteriorados por la nostalgia.  Como generación z, como jugador de Nintendo y como fanático de los juguetes que  alguna vez tuve, es inevitable sentir culpa por extrañar algunos videojuegos y  algunos paisajes de la infancia al mismo tiempo que se busca ser consciente del  daño que hemos causado. Quizás escribir de lo que nunca ha ocurrido sea la  solución a este dilema. 

Dos de estos poemas nacieron en el curso “Teoría para la escritura” impartido por el profesor y escritor Felipe Becerra en Letras Hispánicas UC. Los  créditos, las flores y las gracias van a él.


Pan Pac-Man

Estos son los días de ir a comprar pan y Kapo cuando se acaba el colegio y él se vuelve solo el rumor de la Play encendida:
el minimarket de don Iván y su obsesión con el pasto que resuena en la once por culpa de la jamonada que eligieron ahí.
Tu madre hace el camino de diez minutos para irte a buscar. Los zapatos escolares son casa-colegio-recreo-casa y las grietas
en la calle por el agua, pisos de cerámica, el desgaste por la mochila pesando en cada pisada: después son mechones dispersos
de pasto y casas de dos pisos y la tuya de uno y como el camino es el mismo paran en la carnicería. Si es viernes, una Pepsi
y una bolsa de papas. Si los zapatos salen fuera, te quedas y sólo si es viernes y hay suerte, vas al almacén de la señora Rosa
a pedir un par de pilas para jugar a la Wii con tu hermano. En otro almacén más lejos te llevas diez bombones por cien pesos.

*

Code Written a Few Miles in Tintern Abbey

Cerebro humano / mansión de las pulsiones más oscuras cinco años, dice, cinco años / desde que se borraron las siluetas de mi cara
mi suelo suave y resecado / de quién es la forma, ciega al
            hombre en su eterna ausencia
las flores se vuelven al color del hambre: / quienquiera
            arrancarlas que las mastique y las escupa
las inscriba en el espacio como código maldito / el rumor de los
            toros mecánicos y de los data centre
confundido con el canto de la madera. No habrá sustrato
            alguno, no habrá jueces, agentes ni
poderosos que reacomoden los órganos de nuestra materia
            después de volverlos código.

Querido amigo, querida hermana: el paisaje verde
            y pastoral es ausencia
            no quiero confesar que la restauración se alcanza únicamente con nuestros avatares estirando la mano
            y alimentándose de frambuesas digitales

*

Nintendo DS

cartuchitos ordenados alfabéticamente y cubiertos de polvo que coquetea con las fosas nasales como azúcar flor en la mesa míralo volverse flashes y fotos digitales que me esconden de las manos inertes infértiles: se oye el relato de mis papás botándolos a la basura y llega al oído como aguja pinchando la guata jugando a coser y un ermitaño se preocupa de limpiarles la corrosión puesta encima como musgo y ablandando las partidas
y sus pines de oro como guitarra y una fila como el puerto de Valparaíso

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